Bien, después de ver el textazo que tenéis debajo, habréis pensado "jajajaaaaaaaaaaaaaaaaaa, Judit, lo siento pero NO, estoy de vacaciones y no me apetece leerme la Biblia". Pues AJO Y AGUA, me he tirado un buen rato escribiéndolo y es una gran historia sobre una gran agenda, ¡así que lo vais a leer! Y si la pereza os vence... Por lo menos responded a la pregunta del final.
¡Necesito vuestra ayuda! No me gustan las típicas agendas para el cole que tiene todo el mundo (casi siempre de gente haciendo surf). El año pasado me compré una sencillísima con la idea de ponerle fotos, me lo curré muchísimo, lo hice y duró cuatro meses. Un día desapareció. ¿A que no sabéis dónde estaba? Por aquellos meses, yo estaba sentada al lado del radiador. Un día (meses después de perderla, en abril más o menos) no sé qué se me cayó al suelo que me agaché a cogerlo y bocabajo estaba en frente del radiador. Vi algo raro en la parte de abajo. Me acerqué más y: "¡Ahí vaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡La agenda!" Sí señor, se me había caído por el radiador. El problema era cómo sacarla... Por abajo sólo había un huequecito por el que no podía pasar (la agenda, no yo), y por los lados había un hueco de unos 5 milímetros. Pues sólo se podía sacar por arriba. Ahora, ¿cómo? No se podían meter los dedos porque no cabían, por abajo no se podía sacar y por encima no habría más de 3 centímetros de hueco. Diréis, "¡pues con una regla o algo largo!" Yaaa, pero es que el radiador no era muy pequeño precisamente, y había que llevar la agenda hacia arriba más o menos un metro, y a ver dónde encontráis una regla de un metro. Bueno, lo intentamos por los lados y estuvimos como un cuarto de hora intentándolo (era clase libre). Imaginaos a veintisiete personas alrededor de mi mesa presenciando el rescate de mi agenda. Lo intentó muchísima gente, pues nada, que no había manera. Por los laterales era imposible, se enganchaba la regla al muelle de la agenda (cuando conseguíamos engancharlo) pero se caía... Yo ya daba la agenda por perdida, me empecé a montar paranoyas, congeturando llegué a la conclusión de que por mi culpa en 2011 explotaría el cole. La agenda es de papel, y estaba en un radiador. Cuando en el invierno de 2011 encendieran los radiadores, con el calor las hojas empezarían a arder, nadie se enteraría, con el fuego las tuberías explotarían y
¡BOOM! Adiós colegio. Tiene lógica, ¿no?
Pero ahí estaba Maite (una amiga), mi ángel de la guarda, que con su regla consiguió subir la agenda hasta la mitad del radiador, yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy... se cayó. Pero perseveramos, y al final, la agenda llegó hasta arriba y yo la cogí, con la mano, no me lo podía creer, ¡el cole no iba a explotar y yo tenía mi agenda! Aunque para entonces ya me había comprado una agenda con una chica surfeando, y cuando la compré no me había apetecido hacer lo mismo que con la anterior así que así de sosa se quedó.
SI HAS LLEGADO HASTA AQUÍ, GRACIAS QUERIDÍSIMO LECTOR, ESTABAS MUY ABURRIDO, ¿VERDAD? TANTO COMO YO PARA ESCRIBIRLO. NO, EN SERIO, GRACIAS, ¡TIENE MÉRITO!
Y como no quiero que eso pase este año (y como me alejaré de los radiadores), este año voy a encargar que me hagan una agenda con o una foto hecha por mí, o el dibujo de Ferb que hice para la camiseta. Ahí es donde entráis vosotros. Necesito vuestra ayuda:
¿PUESTA DE SOL O FERB?